La realidad de estar embarazada con un toddler

Embarazo
Foto IG: justy_olive
Foto IG: justy_olive

Cuando decides que es momento de tener otro bebé, mientras tu primer hijo está en su mini adolescencia, te das cuenta que el primer embarazo fue un cuento de hadas comparado a lo que estás viviendo hoy. 

 

No es que sea terrible, pero toda la energía que requiere tu hijo mientras estás creando a un nuevo ser, se vuelve agotador. Ya no tienes los mismos cuidados que antes, duermes mucho menos y ni se diga de tu cuidado personal, a lo mucho te cortas las uñas y ya con eso crees que hiciste demasiado. 

 

El segundo embarazo llega con otros tintes, no todo es negativo, al contrario, no hay nada más bonito que tu corazón expandiéndose por otro hijo, pero hay que reconocer que no todo es como lo pintan y definitivamente no se compara con el primero. 

 

Ya no te puedes permitir las siestas de horas que te tomabas cuando estabas embarazada del primero, y aún así logras mantenerte de pie durante el día, trabajar, llevar a tu hijo a sus clases y al mismo tiempo hacer un mini riñón dentro de ti. 

 

Tu dieta consiste en platillos rápidos que puedas hacer en 5 minutos, que traten de ser lo más completos que se pueda, así como en las sobras que tu hijo deja. Los licuados de superfoods y ensaladas de kale son cosa del pasado. 

 

Si ya habías recuperado algo de estilo con este nuevo bebé volverás a lo básico: pants, leggins, playeras extra grandes y tenis de meter, porque sabemos que las agujetas son el peor enemigo de cualquier embarazada de 8 meses. Pero el estilo de tu hijo también cambiará, entre más sencillo más fácil para ti, así que como tú, pants, tenis y playeras será su nuevo look hasta para el domingo. 

 

Volverás a tener a tu hijo mayor pegado a ti todo el tiempo. Ellos saben que algo está pasando y si pudieran meterse a tu útero y pelear con su hermanito por más de tu atención, lo haría. Así que volverá como estampita a tus brazos, a dormir contigo, a meterse al baño y hasta a las citas con el doctor. 

 

Tus hijos están con los horarios invertidos, por supuesto, pues mientras uno está dormido, el que está dentro de ti tiene una fiesta de patadas y movimientos que te dejan sin aliento, literal. Así que menos horas de sueño para ti, cuando más lo necesitas. 

 

Si en el primer embarazo todo mundo se preocupó por ti debido a las náuseas y los vómitos, con el segundo nadie se dará cuenta que pasaste toda la mañana abrazando la taza del baño, especialmente tu bebé que seguirá demandando a mamá como todos los días. 

 

Y aunque puede ser mucho más agotador, al final, es un gran logro, porque las embarazadas con un toddler que no para, son unas guerreras, son mujeres valientes que merecen toda la admiración y respeto.

Silvia Ruiz
Última actualización: Mar, 12/03/2019 - 07:23