¿Has sentido ganas de morder a tu bebé? La ciencia te explica por qué

¿Has sentido ganas de morder a tu bebé? La ciencia te explica por qué

Vida de mamá

Ves a tu hijo acostadito, tan tranquilo y con unos brazos o piernas tan mordisqueables que tu primer instinto es acercarte y darle un pequeño (pero suave) mordisco para quitarte la tentación…
 
No, no pienses que eres caníbal ni nada por el estilo, simplemente es algo totalmente normal, tan normal que un estudio de la Universidad de Yale asegura que estos pequeños mordiscos se tratan de una “agresión tierna”.

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Foto vía: instagram/burtsbrisplease

​Pero, ¿para qué sirven? Simplemente, estos mordiscos amorosos ayudan a regular nuestras emociones, sobre todo cuando son intensas e incontrolables, y se le llama expresiones dismórficas.
 
Es decir, esa emoción tan intensa hace que actuemos de forma contraria para balancearla: las experiencias muy positivas generan emociones también muy positivas que, habitualmente, generan manifestaciones positivas (como las sonrisas) y otras reservadas normalmente a las emociones negativas (como las lágrimas).
 
Otros ejemplo de estas “agresiones tiernas” es cuando en lugar de “embobarnos” al ver a nuestros hijos, les apretamos los cachetes, los llenamos de besos o los abrazamos muy fuerte (sin lastimarlos).

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Foto vía: instagram/naturoco

Y es muy entendible, ya que cuando hablamos de demostrar nuestro amor a los hijos, no hay forma de decirlo, simplemente sentimos una gran explosión y necesidad de demostrarlo con lo que sabemos: besos, abrazos, mordiscos y todo lo que se nos ocurra.
 
Habrá veces que nos detenemos por miedo a lastimar, pero después de conocer que está avalado por la ciencia, sólo tenemos que dejar fluir las emociones y todo lo que sentimos por nuestros seres queridos, en especial por nuestros hijos.
 
Fuente: Universidad de Yale

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Última actualización: Mié, 02/07/2018 - 11:06
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