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Así es como deberíamos hablar de la muerte con nuestros pequeños

Criando con consciencia
Foto: IG @sheridaningalls
Foto: IG @sheridaningalls

La muerte, un hecho tan cotidiano pero tan inquietante que lo desaparecemos de nuestra vida y de la vida de nuestr@s hij@s. 

Simulamos que NO existe, hasta que la realidad nos la muestra de la manera más dolorosa cuando perdemos a un ser amado; y cuando toca compartir la noticia con las pequeñas y pequeños de la casa, con tal de evitar el malestar, disfrazamos la muerte con toda clase de historias y eufemismos. 

Decimos que el hermanito se fue al cielo, que Firulais a un viaje a la granja, que la abuelita ahora vive en las estrellas, que el pececito se durmió para siempre. Creemos que ayudamos, pero en realidad confundimos y complicamos la experiencia de la muerte. 

Tenemos que saber que la muerte no existe en el imaginario infantil así que es necesario que nosotros, los adultos, la nombremos lo antes posible; así que aprovecha los eventos NO dolorosos del día a día para mostrarla. Por ejemplo; con una lombriz que se ha muerto en el jardín, con la planta que se seca en la maceta, con el caracol sin vida del patio, con el árbol que se secó en el invierno, con un insecto muerto en la ventana o con un pajarito muerto en el parque. 

¿Cómo explicamos el ciclo de la vida? ¡Con la verdad! Les decimos: “mira, esta mariposa ha MUERTO; ya no tiene VIDA, no se mueve, no puede volar, no come, no siente y no va a regresar más”.

Así que iniciemos la conversación, no perdamos la oportunidad de hablar de un tema tan relevante y tan universal. Hablar del fenómeno de la muerte tiene un efecto protector, ya que las fantasías angustiosas pueden ser contenidas y acompañadas.  

Colaboradora

Agosto 5
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