Por qué tu hermana mayor es la persona más importante de tu vida 

Vida de mamá
Foto IG: thesimplefolk_
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Tener una hermana mayor es una bendición, es como una segunda mamá y una mejor amiga al mismo tiempo. Ella está ahí para apoyarte, entenderte y sobre todo cuidarte. 

 

A veces pienso que me hubiera gustado tener una hermana más grande, pero no fue así, me tocó a mí ser la primera, y cuando veo mi relación con mi hermana, creo que siempre fue el lugar correcto. 

 

Hoy escribo desde este lado, no para presumir ni halagar que nos tocó ser las grandes, sino para reafirmar el amor infinito que sentimos como hermanas mayores. 

 

Ese torbellino que llegó a completar mi familia y que le sacó más canas verdes a mis papás, ha sido el mejor regalo que me pudo dar la vida, de hecho no recuerdo cómo era mi vida sin ella pero sí recuerdo tener presente mi papel de hermana mayor. 

 

Somos lo mejor porque: 

 

Logramos conectar con los hermanos menores de formas que a veces ni nuestros papás lo hacen, los conocemos tal cual son, sin filtros y con sólo una mirada logramos saber qué es lo que quieren decir o sienten en el fondo. Eso nos hace estar disponibles para hablar, compartir sin juzgar y tener una empatía genuina. Después de todo, hemos estado a su lado desde el día que llegaron a este mundo. 

 

Compartimos cosas que nos hacen sentir parte de un grupo único y especial, desarrollamos sistemas de comunicación indetectables por otros adultos y llegamos a tener conversaciones completas con sólo mirarnos. No hay conexión más bonita que esa. 

 

Somos incondicionales, no hay algo que le podamos negar a los hermanos menores, estamos ahí siempre, ya sea para hablar, ayudarles con la tarea, prestarles ropa, enseñarles a ligar o llevarlos a cualquier lugar, no importa que después nos quejemos porque nos traen de chofer. Estamos siempre que necesitan ayuda.  

 

Nos admiramos mutuamente. Así como los pequeños nos hacen convertirnos en mejores personas, también sabemos que nosotras influimos lo suficiente en sus vidas, es por eso que nos volvemos mucho más cuidadosas con las cosas que decimos, hacemos y enseñamos, pues queremos lo mejor para ustedes.

 

Es imposible no cuidarlos. Los conocimos desde chiquitos, los hemos visto dar sus primeros pasos, sus primeras palabras, su primer día en la escuela. Nos preocupa saber si están bien, si están tristes o si algo les preocupa. Con nosotras jamás tendrían por qué sentirse solos, porque nos importan muchísimo, son pilares de nuestra vida. 

 

Los amamos de la forma más sincera, es un amor desinteresado que sólo espera lo mejor del otro, no importa si hay distancia, si de pronto hay momentos malos o si no coincidimos en otras cosas. 

 

Silvia Ruiz
Última actualización: Sáb, 11/30/2019 - 09:22