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Para lograr matrimonio sólido, deja a un lado la mamitis, papitis o hermanitis

Vida de mamá
Foto: Twenty20
Foto: Twenty20

Es cierto que debe existir un vínculo estrecho entre madre-hijo, padre-hija, o entre los hermanos, porque ayuda a fortalecer la identidad y fomentar la independencia de cada uno de nosotros.

 

Pero, cuando esta conexión va más allá de los límites como querer consultar ABSOLUTAMENTE TODO (incluyendo la situación de pareja y educación de los hijos) con la mamá, el papá o el hermano(a), para conseguir la aprobación o poder tomar una decisión… No es nada sano.

 

A veces las parejas no se dan cuenta de esta relación dañina y autodestructiva durante el noviazgo, hasta que concretan algo más formal como un matrimonio o vivir en pareja. Y es cuando el esposo pide la ayuda de mamá para decorar la casa junto a su esposa.

 

O incluso, surgen frases como: “mi mamá no lo hace así, pregúntale cómo me gusta para que aprendas”; “vámonos de vacaciones, deja le pregunto a mi mamá a dónde quiere ir”; “le daré las llaves de la casa a mi hermano para que venga cuando lo necesite”, y así mil cosas más.

 

Ninguna de las dos partes de la pareja está exenta, puede ser él o ella, la idea es que el que depende demasiado de su madre, padre o hermano para obtener aprobación y apoyo emocional, entonces está triangulando la relación y generando sentimientos de resentimientos en su pareja.

 

Llega un momento en que la persona afectada se siente asfixiada, abrumada y frustrada por la situación, debido a que esas injerencias de la familia, hacen que se pierda la intimidad, la complicidad y, la relación de pareja, y por eso, se llega al rompimiento definitivo.

 

¿Cómo es que no te diste cuenta antes?

 

Seth Meyers, psicólogo clínico del Departamento de Salud Mental del Condado de Los Ángeles, señala que algunas características de quienes padecen mamitis o papitis son:

 

1. No dice nada negativo acerca de su mamá, ni puede negarle nada a su mamá. Prácticamente evita cualquier confrontación con ella. 

 

2. Refleja falta de fortaleza a nivel emocional. No son capaces de tomar una decisión por sí mismo, aunque sean de poca relevancia.

 

3. Muestran una posición de víctimas; no se hace responsable del 100% de sus acciones.

 

4. Quieren una relación de pareja que se parezca un poco a la que tienen con su mamá, papá o hermanos.

 

¡Aprendan a manejar la situación!

 

Normalmente, cuando dos personas deciden formar una familia cuentan con la madurez mental y emocional para entender que es una relación de DOS, donde las decisiones son tomadas en pareja, sin incluir a alguien más.

 

Sin embargo, cuando viven esta situación, deben encontrar estrategias que les ayuda a fortalecer su relación de pareja.

 

1. Tengan una buena comunicación entre los dos.

 

2. Formen su propio círculo de confianza.

 

3. Establezcan acuerdos de temas en los que sólo ustedes pueden decidir.

 

4. Anímalo a hacer cosas por sí mismo.

 

Por otra parte, la mamá, papá o hermano (a) deben darle apoyo a su hijo o hija en el sentido de dejarlos volar, respetando las elecciones y decisiones que él tome junto a su pareja.

 

 

Fuente: Revisado por Karen Zaltzman, coach en crianza; Psychology Today

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Consuelo Hernández

Julio 5, 2019

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