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Orgullosa de ser “demasiado fácil”

Vida de mamá
Foto: IG @mamakish
Foto: IG @mamakish

Me cambió la perspectiva del mundo el día que un hombre se atrevió a decirme que ya no le interesaba estar conmigo porque yo era “demasiado fácil”.

 

A partir de ése momento, y con la certeza de que miles de mujeres han recibido esa etiqueta tan juiciosa y tajante, me sentí decidida a encontrar el verdadero significado de una mujer “demasiado fácil”. 

 

A lo largo de los años, me di cuenta, que lo que en verdad asusta a los hombres es que las mujeres seamos decididas y poderosas. 

 

Y se los digo, hoy más que nunca, soy la más orgullosa de ser “demasiado fácil”. 

 

Soy demasiado fácil cuando tomo entre mis dedos una pluma y escribo versos sin principio ni final, pues lo único que me interesa es dejar a mi imaginación volar.

 

Soy demasiado fácil para dejarme conquistar, porque sé que los placeres de la vida están en saber disfrutar. 

 

Soy demasiado fácil para saber escuchar, para estar presente en las situaciones complicadas, para tenderle la mano a todo aquel que lo necesite y para saber también cuando es mejor callar. 

 

Soy demasiado fácil para entregarme, sin complicaciones ni arrepentimientos, sin juicios ni apariencias.

 

Soy demasiado fácil para amar, para perdonar, para caer y saberme levantar. 

 

Soy fácil para todo aquello que viene y que va, y para saber cuándo hay que aferrarse y cuándo hay que aprender a soltar. 

 

Ser fácil se traduce en cargar menos peso en los hombros, en no ser víctima de angustias y tensión. 

 

Soy fácil para la vida, y a cambio, la vida es fácil para mí.

Andrea Jaime

Mar, 12/03/2019 - 10:33
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