Mientras todo mundo está viendo al nuevo bebé, la mamá de la nueva mamá está viendo a su hija

Vida de mamá
Foto: Pinterest
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Mientras todo mundo está viendo al nuevo bebé que ha nacido, la mamá de la nueva mamá está viendo a su hija, preocupada.

 

La madre de la madre aún no es abuela, porque primero está ayudando a su hija a convertirse en mamá, atiende al bebé no porque llore él, sino porque es su niña la que está llorando aunque no salgan lágrimas de sus ojos.

 

Llora porque le duelen los pechos, llora porque desconoce cada día, llora porque le duele el cuerpo y el sueño.

 

La madre de la madre lava ropa manchada de popó, cambia sábanas con sangre y leche, porque sabe lo duro que es convertirse en madre.

 

En la madrugada piensa en cuántas veces su hija habrá despertado, y llega muy temprano por la mañana para ayudar un poco, toma al bebé en brazos y sale del cuarto para que su hija duerma al menos otra hora.

 

Le prepara comida caliente y su postre favorito, se asegura que coma porque sabe que necesita fuerzas para aguantar el día y tener al menos una sonrisa en el rostro.

 

La madre de la madre ve lo que le pasa a su hija de una forma distinta a los demás. Ni su marido, ni la suegra, ni la hermana alcanzan a ver lo que la mamá observa, hoy su hija le recuerda a ella misma varios años atrás y se cuestiona si lo que hizo fue lo mejor. Claro que sí, piensa, lo he logrado y ella también lo hará.

 

La madre de la madre hace una pausa en su vida para atender, ella vuelve a ser madre mientras enseña como cambiar pañales, mientras baña al recién nacido, mientras calma cólicos en la noche, mientras pone compresas en los pechos llenos de leche, mientras da de comer a su hija, mientras arrulla a un bebé que no deja de llorar y a una hija que confundida llora igual.

 

Ése es su papel de madre ahora, estar presente cuando más la necesitan.

 

Porque la madre de la madre le da a su hija alas para que pueda volar, le da de nuevo los cimientos para que se vuelva a construir en esta nueva etapa y descubra su nueva identidad.

 

Todas las madres recién nacidas necesitan a su lado a otra mujer que sepa lo que está por venir, que entienda lo frágiles que son los primeros días.

 

La madre de la madre puede ser también una hermana, una amiga, una suegra, una vecina, una cuñada, una tía. Una mujer que apoye y entienda, que ayude y calme, que sea tribu y que comprenda como nadie, porque eso es lo que necesitan las mujeres durante el puerperio.

 

Se necesita apoyo de mujeres, pero si es posible, a nuestra mamá más que a nadie.

 

Texto inspirado en el texto de Marcela Feriani

Silvia Ruiz
Última actualización: Lun, 02/18/2019 - 20:47
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