Hijo mío: Todos cometemos errores, pero, siempre estaré aquí para ti

Vida de mamá
Foto: IG @lauries_little_ones
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Cuando mi hijo de seis años moja la cama, (sí, leíste bien, seis años) esto es lo que hago: Le quito la ropa mojada y lo arropo (aunque huela mal, a las 2 am no lo voy a meter a bañar). Lo meto conmigo a mi cama y lo apapacho. 

 

Cuando esporádicamente sucede esto (afortunadamente no es muy seguido) le digo que no se preocupe, que los accidentes pasan, que se acueste conmigo y con su papá, que aquí tiene un espacio. 

 

No es divertido, no es cómodo, y a veces tampoco es agradable. Pero ¿qué es lo que estoy tratando de enseñarle? Que no importa si no es perfecto. Que hay accidentes que no siempre controlamos, que a veces cometemos errores, que no siempre las cosas van como las planeamos. 

 

Pero, estoy aquí. Lo recibo siempre con brazos abiertos. Conmigo tiene un lugar seguro, donde puede llegar con confianza y sin vergüenza porque somos humanos y a veces las cosas no son como queremos que sean.


Lo que busco con esto no es solamente una seguridad para él. Puede sonar egoísta, pero busco un ancla para mí. Un ancla en mi relación con mi hijo para que esto se le quede impregnado en lo más profundo de su ser y sepa que aquí estoy siempre para él en la madrugada. A los 6, 16, 26 o a la edad que me necesite.

 

Por: Raquel Caspi Miller

Síguela en @psicologia.transpersonal

Naran Xadul
Última actualización: Lun, 11/11/2019 - 17:28