Es difícil criar sola a los hijos, todas las mamás necesitan el apoyo de un tribu

Vida de mamá
Foto IG: karenlaragui
Foto IG: karenlaragui

Es difícil criar sola a los hijos, se necesita una tribu, un grupo de mujeres con quien puedas compartir el día a día y sentir la magia de la compañía.

 

Si pensamos que una mamá sola puede criar a un recién nacido sin colapsar, sin tener momentos de crisis en los que quiera salir corriendo o sin violentarse contra ella misma por no sentirse capaz de hacer las cosas, estamos muy equivocadas.

 

No podemos, porque los humanos no somos seres solitarios, necesitamos de la comunidad para sobrevivir y así, como mamás, necesitamos las unas de las otras para poder llevar a cabo la labor más importante de este mundo.

 

Nos necesitamos porque es normal sentirnos aisladas cuando estamos en medio de la noche amamantando sin nadie que vea el esfuerzo que hacemos.

 

Nos necesitamos porque nos sentimos deprimidas cuando los cambios son inmensos y no sabemos acomodar todos los nuevos sentimientos y miedos que surgen cuando la vida de alguien más depende de ti.

 

Nos necesitamos porque sufrimos cuando tenemos miedo, hambre, soledad y frío.

 

A pesar de todas las dificultades y la cultura de tener que ser súper poderosas en todo, hasta en manejar las emociones de la manera más sana y culta, nos embarcamos en la maternidad esperando ser las mamás perfectas, y al ver que la vida es imperfecta y agridulce con un bebé, y que no podemos con todo, nos latigamos al sentir que somos las peores, en ese momento también nos necesitamos.

 

Nos necesitamos para animarnos cuando los días son grises y tristes, cuando no sabemos qué hacer, necesitamos brazos que nos ayuden con un bebé que no deja de llorar, necesitamos a alguien que nos ayude con comida los primeros días que no podemos levantarnos de la cama, alguien que nos diga que todo estará bien y que no estamos solas.

 

Necesitamos otras mamás que con sus anécdotas nos hagan sentir que hay esperanza y que un día tendremos la cosas bajo control a nuestro propio estilo, que no nos critiquen, que no nos juzguen y que siempre crean en nuestra capacidad.

 

Esa es la magia de la tribu, que se convierte en cuerpo, en contención, en compresión, en disponibilidad y en amor las unas para las otras.

Silvia Ruiz
Última actualización: Jue, 01/10/2019 - 20:02
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