El tercer hijo

Vida de mamá
Foto: @lifeinpics_blog
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Al tercero, además de que no se le abrochan los botones del body, se le duerme con la aspiradora prendida y se le mira un poco menos. Nace con mocos -ya lo dije- y usa ropa usada, también lo dije.

 

Si con el segundo las rutinas se desestructuran, con el tercero se desploman. Mientras las veo caer las saludo. Adiós, rutinas. Adiós, estructuras. Adiós, orden y prolijidad.

 

Con el segundo aprendí que no puedo controlarlo todo y me amigué con la imperfección. Con el tercero descubro que no controlo nada y con la imperfección somos tan íntimas que nos contamos todo.

 

El tercero es el blanco perfecto de los mosquitos pero deja de ser blanco perfecto de nuestras propias sombras, miedos e inseguridades. Una buena para él, entonces. No se hace mucho drama y me obliga a desdramatizar.

 

Con el tercero se resignifica la definición de puerperio: no hay tiempo. Al tercero se le baña así, en la tina del baño con el jabón que encuentres, pero -uff- cómo se lo quiere al tercero, eh.

 

Por Menchi M. para Naran Xadul.

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Por Naran Xadul
Vie, 06/05/2020 - 10:36