Depresión y angustia posparto. ¿Cómo afrontarlos?

Vida de mamá
Foto: IG @eliana_montoya
Foto: IG @eliana_montoya

Después del nacimiento del bebé, las mamás nos enfrentamos a una montaña rusa de emociones, somos una bomba de hormonas que, a veces, no logramos entender nosotras mismas qué es lo que nos pasa.

 

Todavía recuerdo la primera vez que tuve en mis brazos a mi hijo, mi cuerpo quería explotar de amor, emoción y alegría, pero al minuto llegaron los pensamientos de preocupación, angustia y miedo.

 

Lamentablemente, aún se habla muy poco sobre las emociones que experimentamos las mamás después del parto. Muchas veces el desconocimiento no permite que hablemos de ellas, ni sepamos cómo afrontarlas, ni cómo pedir ayuda, y por ende, los que nos rodean tampoco saben cómo ayudarnos.

 

Las emociones a las que realmente deberíamos poner atención para afrontarlas de la mejor manera son la depresión y la angustia posparto. Estos llamados trastornos del estado de ánimo que más afectan a las mamás, pero, ¿en qué se diferencian cada una?

 

1. Depresión posparto

Afecta a las mujeres después del nacimiento de su hijo, quienes sienten extrema tristeza, ansiedad y cansancio. Es tan abrumadora que les dificulta la realización de actividades diarias para su cuidado propio o el de su bebé.

 

Hasta el momento se desconoce la causa, pero investigadores de la University of Washington Medical Center revelan que es una consecuencia de una combinación de factores emociones y físicos.

 

Los niveles de hormonas como el estrógeno y la progesterona bajan rápidamente después del parto, se presentan alteraciones químicas en el cerebro que causan cambios en el estado de ánimo, los cuales aunados al cansancio y a la falta de sueño crean una combinación que contribuye a presentar los síntomas de depresión posparto como:

  • Sentirse triste, desesperanzada, vacía o abrumada
  • Llorar más frecuentemente de lo normal o sin motivo aparente
  • Preocuparse o sentirse excesivamente ansiosa
  • Sentirse malhumorada, irritable o inquieta
  • Dormir en exceso o no poder dormir, incluso cuando el bebé duerme
  • Tener problemas para concentrarse, recordar detalles y tomar decisiones
  • Sentir enojo o furia
  • Perder el interés en las actividades que le resultaban agradables
  • Padecer dolores y molestias físicas, como dolores de cabeza frecuentes, problemas estomacales y dolor muscular
  • Comer demasiado o muy poco
  • Aislarse de amigos y familiares
  • Tener problemas para crear un vínculo emocional con su bebé
  • Dudar constantemente de su capacidad de cuidar al bebé
  • Pensar en hacerse daño a sí misma o a su bebé.

La depresión posparto puede iniciar ya sea antes o en cualquier momento después de que nazca el bebé. Sin embargo, generalmente comienza entre una semana y un mes después del parto.

 

¿Cómo afrontarla?

Cuando se presenten varios de los síntomas es importante visitar un especialista para confirmar que se trata de depresión posparto y empezar un tratamiento integral que incluya: terapia de diálogo, cognitiva-conductual e interpersonal.

 

Esto con el fin de que las mamás aprendan a reconocer y cambiar sus pensamientos y conductas, así como comprender y lidiar con las relaciones personas que le generen problemas.

 

Algunas veces suelen mandar medicamentos antidepresivos para equilibrar los estados de ánimo.

 

Es importante que las mamás tomen cartas en el asunto lo más pronto posible, porque de eso depende que dure meses o años, así como la generación de otros problemas de salud materna y la falta de vínculo con su bebé.

 

2. Angustia posparto

Si no se habla tan seguido como se debería de la angustia posparto, menos de la angustia posparto. Se estima que esta última afecta entre 50 y 80% de las nuevas mamás. Y puede aparecer desde el nacimiento hasta después de las dos primeras semanas.

 

Los investigadores del University of Washington Medical Center señalan que una de las causas de la angustia posparto es el cambio hormonal repentino que experimenta la mamá aunado al agobio que siente por convertirse en mamá de un ser humano que depende al 100% de ella. Los principales síntomas son: 

 

  • Cambios bruscos de humor
  • Llanto
  • Problemas para concentrarse
  • Dificultad para dormir
  • Fatiga
  • Falta de apetito
  • Ansiedad
  • Temor de salir de casa
  • Temor de estar sola
  • Sentirse atrapada
  • Culpabilidad
  • Irritabilidad
  • Temores constantes por la salud del bebé
  • Ira o rabia
  • Latidos rápidos del corazón
  • Mareos
  • Hiperventilación (respirar muy rápido, sin poder parar)
  • Cosquilleos o entumecimiento
  • Náuseas o vómitos
  • Tensión muscular
  • Diarrea

 

Estos síntomas pueden durar desde unas pocas horas, dos semanas o, incluso un año.  Y, lo ideal es visitar a un especialista para que nos brinde una terapia integral que nos ayude a superar con éxito este trastorno del estado de ánimo.

 

También podemos poner nuestro granito de arena descansando cuando duerma nuestro bebé, hablar de cómo nos sentimos y de nuestras necesidades con nuestros familiares, confiar en nuestros instintos, establecer límites, evitar pasar tiempo con personas que nos hagan sentir mal, alimentarnos bien, dar un paseo.

Consuelo Hernández

Lun, 03/02/2020 - 03:47
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