¿Cómo se siente ser un bebé recién nacido?

Recién nacido
Foto: IG @lu_mulloy
Foto: IG @lu_mulloy

Hola mamá, hola familia, hola mundo… por fin estoy en sus brazos, listo para conocer todas las cosas hermosas de las que me hablaron cuando estaba dentro de mamá. Pero, esperen un segundo: yo no veo todo eso que me dijeron, apenas puedo distinguir tu rostro.

 

La verdad no sé qué pasa, me siento un poco confundido, ustedes me decían que el cielo es azul y que mi cuarto estaría pintado de colores muy lindos, pero lo que veo es en blanco y negro.

 

Incluso, escucho cuando le dices a papá que mis ojos se mueven como si hiciera “bizco”, ¿qué es eso? Tu preocupación hace que le preguntes al médico y él te dice que mi vista está inmadura, que le falta desarrollarse; y eso no sólo te tranquiliza a ti, sino que también a mí.

 

Significa que en los próximos dos años mis ojos se estarán perfeccionando para descubrir todas las cosas bellas de las que me han contado. Otro punto es que la percepción de profundidad estereoscópica, o sea, percibir el mundo en "3D", no la tendré hasta que pasen aproximadamente 16 semanas después de mi nacimiento. 

 

Otro dato interesante que nos contaron es que te tienes que acercar a mi cara para hablarme (aproximadamente unos 25 centímetros), los cual me hace muy feliz, ya que sólo así podré conocer tus ojos y tu sonrisa. 

 

Pero mamá, sólo te pido un favor, cuida que esas luces tan brillantes no me den directo en los ojos porque me molestan un poco, creo que prefiero un poco más la oscuridad.

 

Ahora que estoy experimentando cosas nuevas, te quiero decir que me gustaba escuchar tu corazón latir a cada instante, pero ahora que te puedo escuchar desde afuera tengo que decirte que tu voz ¡me encanta!, me tranquiliza y eso hace que te ponga mucha atención, así que háblame mucho, porque eso puede ayudarme a calibrar mi oído.

 

Aunque he de confesar que hay ruidos muy fuertes que hacen que brinque o me sobresalte, y eso no me gusta, al igual que esos sonidos que están de fondo y a veces me dificultan escuchar lo que me quieres decir. ¡Ah! se me olvidaba, también puedo distinguir la voz de papá y eso me hace muy feliz.

 

Otra de las cosas que he descubierto que me fascina es la leche que me das, es un poco dulce y sólo quiero que ya pase el tiempo para comer más. ¡Es deliciosa!

 

Por el momento recuerda que mi pediatra te dijo que no me dieras otros alimentos que no fuera tu leche, aunque están seguros que soy capaz de detectar sabores agrios y amargos, pero prefiero lo dulce porque al parecer es una estrategia de supervivencia, ya que lo dulce es seguridad y lo ácido tiende a estar descompuesto o lo amargo venenoso.

 

Algo que me sorprendió de este mundo es que existen muchas cosas que huelen delicioso, como tu aroma, el cual hace que me sienta seguro y cuidado; tan sólo olerte cerca de mí hace que descanse como un angelito.

 

Y si a esto le sumas tus caricias, besos, abrazos y apapachos, siento que no quiero estar en otro lado más que a tu lado. El contacto que tenemos piel a piel me ayuda a descubrir todo lo que me rodea, al mismo tiempo que mejora mi desarrollo.

 

Sin duda, me encanta descubrir todo lo que puedo oler, escuchar, sentir, probar y ver (aunque sea muy poco), pero conforme crezca entenderé mejor todo lo que me dijeron porque mis sentidos madurarán y será una experiencia maravillosa. Mamá y papá: los amo.

Por Consuelo Hernandez
Sáb, 01/04/2020 - 07:57