Tu hija NO le debe abrazos a nadie. Un consejo de las girls scouts

Tu hija NO le debe abrazos a nadie. Un consejo de las girls scouts

Vida de mamá

Cuando era niña, mis abuelos solían organizar fiestas en su casa prácticamente cada fin de semana. El comedor estaba repleto de gente que me saludaba y decía cosas como “¡Mirá qué grande estás!” o “Yo te cargaba cuando eras bebé”, aunque yo no recordaba haberlos visto en mi vida. Algunos querían abrazos y yo, como niña que aprendió a ser linda y educada, accedía a ese breve contacto físico aunque no fuera por voluntad propia. Y aunque no hubiera malicia en esas acciones de los adultos, una parte de mí aprendió que los besos y abrazos son algo que se “debe”.

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foto: Instagram/bannortoys

Ahora que soy adulta, sé que jamás obligaría a mis hijas a abrazar ni a besar a alguien. Ni siquiera a mí que soy su mamá. Niños y niñas deben saber que su cuerpo es suyo y tienen derecho a decir que NO incluso en Navidad. Incluso en la fiesta de fin de año en la que todo el mundo se abraza cuando el reloj marca las 12. 
 
Este año, y con las fiestas a la vuelta de la esquina, las Girl Scouts de Estados Unidos publicaron un texto titulado Reminder: She Doesn’t Owe Anyone a Hug, Not Even at the Holidays (Recordatorio: ella no le debe abrazos a nadie, ni siquiera en las fiestas): “Las fiestas y las reuniones familiares son un gran momento de comida deliciosa, dulces tradiciones, historias graciosas y mucho, mucho amor. Pero también podrían ser, sin que te des cuenta, un momento en el que tu hija adquiere una idea errónea sobre consentimiento y afecto físico”, dice el artículo.
 
“¿Alguna vez has insistido “Tu tío ya está aquí, dale un fuerte abrazo” o “Tu tía te dio ese regalo tan bonito, ve a darle un beso” cuando te preocupaba que tu hija no fuera a hacerlo por ella misma?”, pregunta. “Si es así, quizá quieras reconsiderar volver a hacerlo en el futuro”.
 

“Míralo así: decirle a tu hija que debe abrazar a alguien sólo porque no se han visto en mucho tiempo o porque le dieron un regalo puede hacer que se pregunte si le ‘debe’ a otra persona cualquier tipo de afecto físico cuando la inviten a cenar o hagan algo aparentemente amable por ella, más tarde en su vida”.
 
De acuerdo con la Psicóloga en Desarrollo de las Girl Scouts, la Dra. Andrea Bastiani Archibald, las lecciones que las niñas aprenden cuando son jóvenes acerca de poner límites y esperar que sean respetados pueden durar toda la vida, además de influir en la forma en que perciben su cuerpo. Desafortunadamente, hay adultos que abusan de niños y niñas: enseñarles desde temprana edad sobre el consentimiento puede ayudarles a conocer sus derechos, saber cuándo se cruzan ciertos límites y cuándo pedir ayuda.
 
“Dale a tu hija el espacio para decidir cuándo y cómo quiere mostrar afecto. A muchos niños les gusta dar besos y abrazos a sus familiares de forma natural. Pero, si tu hijo o hija se resiste, deja que elija lo que quiere hacer”. Hay otras maneras de expresar afecto que no implican contacto físico, como decir gracias o usar sus propias palabras para decir cuánto ha extrañado a alguien. Es nuestra responsabilidad, como adultos, enseñar a los más pequeños que son libres de elegir.

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Última actualización: Vie, 02/02/2018 - 16:42
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