La "mamá desastre" del colegio

La "mamá desastre" del colegio

Vida de mamá

 

Cuando llega el inicio de clases, me entusiasmo demasiado con el inicio de clases (Mi hija Cristina ya va al nido). Van dos años en los que le hago etiquetas personalizadas de sus personajes favoritos, protejo sus libros con papel especial hasta la madrugada, le pongo nombre a su ropa de uniforme con una tinta que no se despinta con la lavadora… Me encanta la cosa. La lonchera nueva, el olor del mandil de Arte, las zapatillas blanquisisísimas del primer día.
 
Meses después, me pregunto que fue de mí. No me enorgullezco de esto, pero la verdad es que soy la típica mamá desastre del cole, la oveja negra del aulaNadie me lo ha dicho porque todas son bien buenas, pero, como dice la canción, me grita la conciencia.
 
No hago loncheras nutritivas. En realidad, no hago la loncheraLa hace mi esposo y siempre la fórmula (escrita en la refri) es: cereal + fruta. A veces le pone medio kilo de hojuelas de maíz y dos plátanos -comprenderán que Cristina no se los termina y fácil queda en derroche-. Ni panecitos decorados, ni huevo en forma de carita feliz, ni líquido distinto del agua.
 
Muchas veces recuerdo un poco tarde que tenía que repasar el “número 3”. Felizmente, tiene papá que sí está pendiente del tema y, en equipo, hacemos lo que buenamente podemos -no lo que responsablemente deberíamos-.
 
Ni qué decir de las cosas que a veces tiene que llevar mi beba: premio para el sorteo de la feria, material de manualidades, un cartel para mostrarlo en la calle… Cuando la dejaba en el preescolar por las mañanas, debía correr luego para comprar el encargo olvidado antes de ir a trabajar. Ahora ni la llevo ni la recojo; con 3 años, viene en un servicio de transporte para niños el cual, dicho sea de paso, aún no pago este mes.
 
Podría relajarme y decir “bahhh, no pasa nada”, pero no quiero que cuando sea grande recuerde solo hojuelas de maíz y la camiseta azul que no llevó el día indicado por la maestra. En realidad, creo que ella valora mucho más otras cosas, como los papelitos que le dejaba en la lonchera a comienzo de año diciendo: “Mamá te quiere”. Pero, por si acaso, mejor empiezo a esmerarme y hacer realidad, en los detalles de su vida preescolar,
aquello de que mamá la quiere. Y mucho.

Por Majo para Naran Xadul
Majo Salazar es comunicadora de profesión, esposa por vocación y mamá -hasta el momento- de una niña de 3 y un bebé de casi un año. Vive su maternidad intensamente, por lo cual la comparte a modo de catarsis en su blog Mamá Majo. Durante el día, trabaja en marketing de contenidos; durante la noche y fines de semana, contiene las marcas que dejan sus hijos en las paredes y, de paso, busca que sean muy felices.

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Última actualización: Mar, 02/13/2018 - 15:00
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