El primer corte de pelo de mi hijo

El primer corte de pelo de mi hijo

Vida de mamá

Este fin de semana llevamos al gordo a su "primer" corte oficial de pelo. Digo "primer" y oficial, porque ya mi esposa le había cortado el flequito hace unos meses porque se le metía en las pestañas. Pero ahorita ya traía unas greñas que le cubrían
ojos, orejas y espalda alta.


Como todavía está chiquito y no puede pedir el Bieber o Beckham, sus papás escogieron por él. Le tocó una despuntadita nada más, tampoco somos fans del corte Playmobil la verdad.

 niña

​A pesar de que había cochecitos para sentar a los niños en vez de las típicas sillas que suben y bajan, el gordo no estaba muy emocionado de estar ahí. Ni el Ferrari rojo que le tocaba lo motivó. Por un momento sentí que una anaconda bebé se me había prenzado del agarre que me hizo con sus brazos, piernas, pies, orejas, y con todo lo que pudo. Pero luego de una pequeña fiesta y distracciones lo logramos sentar para que maneje el flamante cochecito. Luego vino el babero de peluquería con estampados de pulpos y peces de colores que lo atacó.  En sus ojos, parecía que estaba en una escena de Sweeney Todd.

 familia

​Casi como en el doctor, mi esposa y yo tuvimos que sacar nuestro payaso interior para distraerlo y hacerlo reír mientras le cortaban el pelo. Entre nosotros dos, su hermana gritando a la distancia, una máquina de burbujas, una caja de juguetes variados y una televisión privada con caricaturas, logramos cortarle el pelo. Bueno, la estilista. Porque si hay alguien que merece la paleta del final y una buena propina, son los estilistas de niños.


Cuando yo voy a la peluquería lo único que tengo que hacer es reírme de los "chistes" del peluquero. Porque un peluquero es el mejor comediante. No importa qué tan malos sean sus "chistes" te tienes que reír, siempre. Él tiene las tijeras.


Pero con niños, ellos sí se merecen una fortuna por convertirse en Edward Scissor Hands con un modelito que parece está en las tazas locas.

En menos de cinco minutos el gordo ya lucía su nuevo corte de pelo y un segundo después ya se había quitado el babero y estaba con su hermanita en unos juegos que había en una esquina del lugar, y ahí la sonrisa regresó. 

 niño

Por fin salimos, con $20 menos en el bolsillo, dos globos y una bolsita con pelo de su primer corte. Igual y con eso me hago un bigote o lo guardo para cuando la calvicie llegue con fuerza.
 
​Por Carlos Wollenstein para Naran Xadul
Carlos es papá primerizo de gemelos, niña y niño, suertudo él.
Productor de profesión y bloguero entre cambios de pañal.
Egresado como comunicólogo y publicista de la Universidad de Texas en Austin.
Mexicano de corazón pero viviendo en el extranjero,
aprendiendo día a día el arte de ser papá.
Sigue sus aventuras en su blog:
https://historiasdeunpapa.com/

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Última actualización: Jue, 02/08/2018 - 14:21
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