A veces me dan ganas de tener a otro bebé (luego me acuerdo de las noches sin dormir y se me pasa)

A veces me dan ganas de tener a otro bebé (luego me acuerdo de las noches sin dormir y se me pasa)

Vida de mamá

El olor de la cabecita de un recién nacido, las manitas regordetas, esos primeros dientes que se asoman apenas a través de las encías. Me da nostalgia de los primeros meses, cuando podía sostener a cada una de mis hijas con un solo brazo y llevarlas pegadas a mí, en un fular que nos mantenía tibias y siempre juntas, listas para amamantar cuando lo pidieran.
 
A veces me dan ganas de tener otro bebé. Tuve la suerte de tener dos embarazos tranquilos en los que la acidez y las extremas ganas de dormir eran mis mayores molestias, así que pienso que podría volver a hacerlo. Volver a lucir una gran barriga y aprovechar que, a diferencia de la década pasada, ahora sí hay mucha ropa de maternidad bonita y fácil de conseguir, dejar que el papá del bebé me corte las uñas de los pies y me ponga los calcetines cuando yo ya no pueda agacharme…

 mama

Foto vía: instagram/quinn.and.theo


Luego me acuerdo de las noches sin dormir y se me pasa. De que habría dado cualquier cosa por dormir una noche completa una semana después del parto, cuando al dolor de la cesárea se le había sumado el de los pezones agrietados y los senos hinchados por la leche que no termina de salir. Me acuerdo de los entuertos, de los loquios y de todo el cabello que perdí (dos años después de que naciera mi hija menor, apenas se me empiezan a llenar las entradas a ambos lados de la cabeza).

Pero es que esos bebés redondos, toda esa ropa minúscula con caras de changuitos en los pies y los trajes de oso con orejitas…

Pero, ¿tres hijos? Conozco a pocas que se animan a tener un tercero o hasta un cuarto, y les admiro tanto la energía y la paciencia. A veces quisiera ser igual, pero luego recuerdo que ser mamá es un trabajo dificil que nunca se termina, y que mis ganas de tener otro bebé están motivadas por un reloj biológico al que puedo engañar fácilmente: un rato con mis sobrinos o con los hijos de mis amigas será suficiente para calmar mis ganas de oler la cabecita de un recién nacido…

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Última actualización: Mié, 02/07/2018 - 16:07
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