Las rayas del tigre

Las rayas del tigre

Cuentos

En un arrozal alejado de la aldea, un campesino acababa de terminar de recolectar su cosecha y él y su búfalo de agua se disponían a comer. El campesino saboreaba un guiso de arroz frito mientras, un poco apartado, el búfalo pastaba tranquilamente.

 

Dibujo: campesino junto a su búfalo pastando

 

Con la velocidad del rayo, un tigre brincó justo frente al búfalo. Sorprendido por tan inesperada visita, éste trató de escapar, pero el tigre le dijo: --No te asustes, no vengo como tu enemigo. Sólo quiero que me expliques algo que no entiendo: he observado cómo ese hombre tan pequeño, que no tiene fuerza ni vista aguda ni buen olfato, es capaz de hacerte trabajar día tras día sólo para su beneficio. Tú eres diez veces más pesado y más fuerte, pero él te gobierna… ¿En qué consiste este mágico poder que tiene? –Lo único que sé –contestó el búfalo—es que nunca podré liberarme de él porque tiene un talismán que se llama “sabiduría”.

--¿” Sabiduría”? ¡Nunca oí hablar de tal cosa! Tendré qué preguntarle entonces en qué consiste ese talismán. Si fuera mío, lograría mucho más poder del que ya tengo entre los animales: les ordenaría que no huyeran cuando los ataco y, como no tendría que correr tras ellos, comería exquisitos manjares sin esfuerzo. –Si tanto lo deseas, ve y pregúntale.

Y el tigre se acercó cautelosamente al campesino para no espantarlo. –Señor –le dijo con respeto--, como puede ver, yo soy grande, fuerte y rápido, pero quiero serlo más. He oído que tiene usted algo llamado “sabiduría” con lo que gobierna a los animales, y he visto que su poder es atacado sin protestas. ¿Podría decirme en qué consiste la sabiduría? Sería de mucho valor para mí.

--Por desgracia, hoy dejé mi sabiduría en casa –dijo el hombre---. Si lo deseas, iré por ella y la traeré para mostrártela. --¿Puedo acompañarlo? –dijo el tigre. –Será mejor que te quedes aquí, pues si las personas del poblado te ven, pueden alarmarse e intentarán acabar contigo. Voy a buscar lo que me pides y regresaré de inmediato. El hombre hizo como que se iba, pero, antes de dar el primer paso, dijo: --Me voy un poco preocupado, ¿sabes? Es posible que durante mi ausencia se te antoje comerte a mi búfalo, y eso me perjudicaría seriamente.

Para que me vaya tranquilo, permíteme atarte con esta soga alrededor del cuerpo y prometo liberarte en cuanto regrese. Como el tigre deseaba con ansias conocer el talismán mágico llamado sabiduría, dejó que el campesino lo atara y lo inmovilizara. Después, el hombre se fue a la aldea y trajo de su casa un hato de paja. Lo colocó alrededor del tigre y le prendió fuego: --¡Ésta es mi sabiduría! –le dijo. El tigre, imploraba que lo liberara de las llamas como había prometido y sus rugidos se escuchaban en toda la comarca. Finalmente, el fuego quemó las cuerdas y el gran felino huyó al bosque escarmentado.

Durante los días siguientes, el tigre lamió una y otra vez las quemaduras hasta que éstas cicatrizaron. Pero, por más que se lamió, nunca consiguió hacer desaparecer las marcas que la soga quemada dejó en su piel. Esas marcas son las rayas negras del tigre. Le recuerdan que, aunque él es fuerte y resistente, los hombres tienen un don más valioso llamado sabiduría.

 

Por: Silvia Dubovoy

Raquel Mendoza
Última actualización: Jue, 12/27/2018 - 22:21
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