Tener “mamitis” no es tan malo como se piensa

Tener “mamitis” no es tan malo como se piensa

Crianza consciente
Foto: IG @chasingthesummerfields
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Si tu pequeño solo quiere estar contigo, déjalo y aprovecha esa “mamitis” -que la mayoría critica- para abrazarlo, besarlo y darle la protección que busca. Con el tiempo, ese apego le ayudará a ser más seguro de sí mismo.

 

Un estudio publicado por la Revista Latinoamericana de Psicología revela que “la mamitis” (que se presenta en la infancia) tiene su lado bueno debido a que establece vínculos afectivos sólidos entre personas.

 

Esa dependencia en realidad le genera una seguridad física, mental y, sobre todo emocional al pequeño, al saberse aceptado y protegido. Además, fomenta que el pequeño se sienta tranquilo y seguro de sí mismo; tenga mejores relaciones con los demás y su cerebro se desarrolle mejor.

 

Este tipo de apego seguro favorece la independencia de manera natural -a su tiempo y sin obligar a nadie-, debido a que implica un proceso de interiorizar a la mamá; es decir, va formando una voz interna que le habla, lo tranquiliza y lo acompaña en todo momento.

 

Por esa razón, como mamá tienes que estar todo el tiempo físicamente con tu pequeño durante sus primeros meses de vida, para que él entienda que estarás a su lado y tendrá la protección que necesita (como bebé piensa que cuando deja de verte, desapareces).

 

Sin embargo, cuando lleguen los momentos de las ausencias cortas explícale que solo te ausentarás unos segundos, nunca te vayas sin despedir, porque entonces aumentarás la ansiedad de la separación.

 

Con el tiempo te darás cuenta que será más fácil que él comprenda los momentos en que tienen que estar separados, porque ahí es cuando ya habrá “interiorizado la voz de mamá” que le da seguridad.

 

¡Cuidado con la sobreprotección!

 

Está bien disfrutar a tu bebé todo el tiempo, pero siempre hay límites y tampoco hay que exagerar hasta llegar a la sobreprotección. Permítele que esté cerca de ti todo el tiempo que necesite o que quiera, pero también dale la opción de que se separe sin angustia.

 

Por ejemplo, si estás en tu casa déjalo que juegue y que explore lugares seguros por sí solo; es decir, no te conviertas en su sombra, basta con que estés al pendiente sin estar pegada todo el tiempo, porque solo le enviarías el mensaje de que el mundo no es un lugar seguro y que por algo tienes que estar cerca todo el tiempo.

 

Otro punto que angustia es dejar a tu hijo con alguien más cuando tiene mamitis, pues sientes que van a sufrir. Sin embargo, al dejarlos con un familiar de tu entera confianza podrán manejar la separación más fácilmente.

 

Aun cuando tengas que separarte de ellos por un momento, muéstrales un lenguaje corporal y facial de que todo estará bien, con posturas y gestos llenos de tranquilidad; para transmitirles que no hay riesgo y que tú confías en la persona que lo estás dejando.

 

Si es una persona nueva, deja que ti bebé te vea convivir con ella para que tu pequeño vea que no hay ningún riesgo y que puede sentirse seguro.

 

Así que la próxima vez que escuches que tu hijo tiene mamitis y que esa dependencia no le ayudará en un futuro, solo haz oídos sordos.

 

Fuente. Revista Latinoamericana de Psicología

Consuelo Hernandez
Última actualización: Jue, 07/12/2018 - 08:11
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