¿Saben tus hijos que los amas?

Criando con consciencia
Foto: IG @sheridaningalls
Foto: IG @sheridaningalls

¿Mamá tú me amas?” Me preguntó hace poco mi hija mediana, que tenía 5 años en ese momento, “claro nena” le dije mientras la abrazaba fuerte. Su carita se relajó y respiró aliviada.

 

En ese momento seguí con la rutina de todos los días, pero en la noche, acostada en mi cama en silencio, la pregunta me daba vueltas. ¿Podía ser que mi hija, uno de los cuatro amores de mi vida (junto con sus hermanas y su papá) hubiera dudado en algún momento de mi amor por ella? ¿Había yo dudado alguna vez del amor de mis propios papás hacia mí? 

 

La respuesta a la segunda pregunta fue un sí rotundo. Tengo unos papás maravillosos: presentes en todos los momentos ordinarios e importantes de mi vida, y sin embargo, en ciertos momentos, su apoyo lo llegué a sentir como exigencia, su preocupación por mi bienestar como interferencia, su ayuda como presión. 

 

Fue hasta que tuve hijas que logré sentirme constantemente amada por mis papás cuando entendí que ellos, como yo ahora, se despertaban todos los días tratando de ser los mejores papás posibles, y que sus errores eran siempre cometidos desde el amor.

 

Como adulta entiendo que mi mamá me da amor haciéndome citas en el doctor aunque tengo casi 40 años y mi papá me ayuda a escoger o me regala los mejores electrodomésticos. Estos son, como diría el autor Gary Chapman, sus “lenguajes de amor”, y afortunadamente con la edad he aprendido a leerlos como tales aunque no siempre coincidan con el mío.

 

Para mí, el amor viene en los abrazos y apapachos, así como en las palabras de aliento. Las citas y los regalos los agradezco profundamente, pero no fue sino hasta que me encontré con la teoría de los 5 Lenguajes del Amor de Chapman, que los empecé a entender como su forma de decirme “te quiero”.

 

Esta larga reflexión, de esas que llegan cuando en la casa hay oscuridad y silencio, me llevó a hacer una búsqueda consciente por encontrar los lenguajes de amor de cada una de mis hijas. Definitivamente, no quería esperar a que a los 40 años se dieran cuenta de que siempre fueron amadas, pero con un lenguaje distinto al suyo. 

 

No me gustan en general las clasificaciones que limitan a 2, 5 o 10 los tipos de personas, pero creo que hablar de estos 5 lenguajes es un buen punto de partida para llevar a la práctica una de las ideas que guían mi lado profesional y de crianza: dar a cada uno de nuestros hijos no lo mismo, sino lo que cada uno necesita. Los 5 lenguajes: actos físicos (besos y abrazos), palabras de motivación o aliento, tiempo de calidad, regalos y actos de servicio fueron mi punto de partida, junto con el revisar como mamá y como persona mis lenguajes dominantes para checar su compatibilidad. 

 

Mis lenguajes. Para dar amor yo abrazo y beso, hago actos de servicio y doy regalos. Me cuesta el tiempo de calidad y las palabras de aliento, pues soy muy dispersa. 

 

-Hija mayor. Su lenguaje de amor es básicamente el tiempo de calidad en el que me siento a platicar con ella y a escuchar sus historias y teorías. También le gustan los regalos y las palabras de motivación, aunque en mucho menor cantidad. Los actos físicos le molestan si no los inicia ella. Conclusión. Tengo mucho que trabajar como mamá besucona y distraída, ya que podría caer en riesgo de que no se sienta del todo amada.

 

-La segunda. Definitivamente lo suyo es el contacto físico, le encantan los besos y abrazos al igual que a mí. También disfruta del tiempo de calidad coqueto de maquillaje y peinado (que no son mi punto fuerte). Las palabras de aliento las vive como juicios y la desmotivan. Por otro lado, ella da amor a través de constantes actos de servicio. Conclusión. Es fácil dar y recibir amor de este pequeño osito de peluche, pero no he encontrado aún cómo motivarla sin presionarla. 

 

-La bebé. El lenguaje del amor de los niños parecería irse definiendo con la edad. Por ahora lo único que es definitivo es que esta niña demanda tiempo de calidad a toneladas y reparte besos y abrazos con perfecta conciencia de lo valiosos que son para todos los que la rodeamos. Conclusión. Amar a esta chiquita va a ser toda una aventura.

 

Reducir el amor de y para mis hijas en 5 lenguajes no empieza ni a rozar lo que para mí hace que la vida tenga sentido, el motor de todo lo que es bueno y valioso en el mundo y, sin embargo, hablar de 5 lenguajes me lleva a recordar cada día que con los hijos, así como con la pareja, no es suficiente con decir “te amo” sino también preguntar todos los días “¿lo sabes?”

 

Chapman, Gary Los 5 lenguajes del amor para niños.

Karen Zaltzman

Jue, 12/12/2019 - 09:49
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