No le quites todas las piedras a tu hijo, pues no sabrá qué hacer cuando se tropiece con una

No le quites todas las piedras a tu hijo, pues no sabrá qué hacer cuando se tropiece con una

Crianza consciente
Foto IG: _historiasdemicasa_
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Estamos aquí para ayudarles a brincarlas, no para quitarlas de su camino, pues el día que se tope con las piedras de la vida, no sabrá que hacer al tropezar con ellas.

 

El otro día escuchaba la frase que el éxito de la maternidad no se mide en las veces que tu hijo no te necesita, al contrario, se mide en lo independientes y capaces que los formamos para enfrentarse a la vida.

 

Y cuando comenzamos a ver esos destellos de independencia en nuestros hijos hacemos de todo para que no se lastimen, no se peguen, no tengan un sufrimiento, vamos como sombra detrás de ellos,  impidiendo que descubran el mundo tan sólo estando a un lado para que recurran a ti en caso de necesitarlo.

 

No debemos temer ponerles límites. Al contrario

Cuando sentimos que les causamos un sufrimiento a partir de ponerles límites, no les permitimos aprender ni entender las lecciones, por lo que podemos convertirlos en pequeños tiranos que andan por la vida sin rumbo, pues los límites les dan seguridad.


En la medida en que les demos libertad y los dejemos ser de niños, se convertirán en mejores adultos. Porque la vida adulta no será fácil, ni color de rosa, entonces por qué no enseñarles desde ahora eso que nos hubiera gustado que nos enseñaran para ahorita enfrentar los problemas de la mejor forma.

 Se trata de resiliencia, de ser valientes y fuertes, de levantarse cada que se caen, de intentarlo hasta que lo logren, de ser constantes, de siempre confiar en ellos mismos, de ser buenos y hacer las cosas con amor.

 

De tener autocontrol y una inteligencia emocional fuerte que le permita tomar las mejores decisiones, a ser más racionales.

 

A que cuando tengan problemas siempre acudan a ti pero también con la certeza de que siempre podrán hacer sus cosas, de que no están siendo limitados a partir del miedo o la inseguridad que muchas veces las mamá proyectamos en ellos.

 

Porque el tiempo pasará, los niños crecerán más cada vez. Hoy tal vez te duela que ya no quiera dormir en tu cuarto, que ya no quiera tomar de tu seno, que te pida que él puede hacerlo solo o que lo dejes solo con sus abuelos.

 

La independencia será más grande cada día, pero las bases y el amor no tienen por qué hacerse más débiles, al contrario, la relación se fortalecerá a partir de la confianza.

 

Tal vez somos nosotras las que tenemos que cambiar e ir adaptándonos a los cambios que nuestros hijos nos van marcando, tal vez nosotras somos las que tenemos que trabajar el desapego y ser más fuertes emocionalmente para darles esa misma seguridad a ellos.

Silvia Ruiz
Última actualización: Vie, 02/08/2019 - 08:40
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