La mesa de la paz: técnica Montessori para resolver conflictos 

Crianza consciente
Foto IG: actitudmontessori
Foto IG: actitudmontessori

A veces se nos olvida que nuestros hijos son pequeñas personas con todo un paquete de emociones nuevas que apenas están aprendiendo a reconocer, acomodar y regular. 

 

Una vez que pasan los “terribles 2” pensamos que ya se acabaron los berrinches y arranques, pero no es así, al contrario, llega una nueva etapa donde las emociones fuertes se suman mientras están tratando de entender el mundo social, así como de influir en él con mayor firmeza,  por lo que hacer negociaciones y ofrecer herramientas para trabajarlas será fundamental. 

 

Una de las herramientas que se recomienda en el método Montessori es la mesa de la negociación o de la paz, para cuando los niños se sienten frustrados o molestos. Esta mesa funciona a partir de que los niños tienen entre 4-5 años según su madurez. 

 

Es un recurso para ayudarles y enseñarles a resolver conflictos, internos o externos, como con sus hermanos. 

 

Lo que necesitas es: 

  • Una mesa pequeña con sillas del tamaño de los niños para que puedan sentarse. 

  • Un reloj de arena de al menos un minuto de duración para que los niños se relajen viendo como pasa la arena de un lado a otro. 

  • Un objeto relajante como una pelota pequeña que puedan tomar cuando les toque tener la palabra y pasarla al otro. 

  • Un objeto simbólico como un corazón o una platita que active la idea de paz.  

  • Una campana o un timbre para avisar que lograron resolver el conflicto. 

  • Y en el caso de niños más grandes, un libro que le ayude a identificar sus emociones para resolver situaciones internas. 

 

Es muy importante que esta mesa de la paz no se sienta como un castigo, ni tampoco hay que obligar a los niños a acudir a ella, pues podría terminar aún más enojado o frustrado. También es importante entender que antes de resolver un conflicto la ola de emoción intensa debe ya haber pasado y los niños deben estar tranquilos y dispuestos a resolver. 

 

Es mejor invitar a los niños a sentarse ahí cuando se sientan confundidos, enojados o frustrados, a que vea los granos de arena caer y relajarse, que nadie los molestará mientras estén ahí. 

 

Una vez que tu hijo la use para manejar sus propias emociones, podrá hacerlo con sus hermanos o contigo para resolver otros conflictos. 

 

Enséñale que debe entregar el corazón o la plantita para hacerle saber al otro que quiere reconciliarse. Una vez que estén en la mesa deben hablar de cómo se sienten y expresarse respetando turnos de conversación, con la ayuda del reloj. El niño que tenga el turno de hablar también deberá tener el objeto antiestrés y pasarla una vez que termine. 

 

No solo es importante enseñarles a escuchar a los demás, también a expresarse de manera asertiva, es decir hablar de cómo se sienten, del porqué y cómo les gustaría resolver el conflicto. 

 

Tú deberías actuar como mediador, para evitar que estén acusándose entre ellos y ayudarlos a enfocarse en expresar sus sentimientos, pero sobretodo a buscar soluciones. No caigas en juicios, ni tomes bandos. 

 

También puedes poner las normas del lugar, por ejemplo: no gritar, no pegar, no insultar no interrumpir y no burlarse del otro. 

 

Esta práctica les dará grandes herramientas a nuestros hijos para poder tener relaciones más sanas ahora y en su vida adulta, les ayudará a ser más empáticos con los demás y a poder expresarse sin miedos. 

 

Fuente: El Método Montessori 

Información verificada por Karen Zaltzman, Pedagoga especializada en Crianza Consciente.

Por Silvia Ruiz
Lun, 01/13/2020 - 20:00