¿Tienes un “picky eater” en casa? Identifícalo y entiéndelo

¿Tienes un “picky eater” en casa? Identifícalo y entiéndelo

Consejos
IG @lauries_little_ones
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Si tu hijo no come bien o come siempre lo mismo, y te preocupa que no tenga los nutrientes necesarios para su desarrollo, tal vez sea un “picky eater” o mejor conocido como “quisquilloso”.

 

“Picky eating significa no comer suficiente cantidad o variedad de alimentos para apoyar un desarrollo saludable emocional, físico y social. O cuando hay patrones alimenticios que son una fuente significativa de preocupación o conflicto”, detalla Gina Salame, nutrióloga clínica especialista en mantener una relación sana con la comida y el cuerpo.

 

Gina Salame señala que hasta cierto punto es normal que tu hijo llegue a una etapa en la que parezca un “picky eater” porque es parte de su desarrollo.

 

“1 de cada 3 mamás se queja de que tiene algún problema con la alimentación, ya que es parte del desarrollo psicológico de los niños. Todos los niños pasan por ésta etapa de selectividad alimenticia. Incluso, empieza entre los 15 y 18 meses de edad”. No obstante, si notas que existen problemas físicos o emocionales, debes acudir con un especialista.

 

Foto: IG @lauries_little_ones

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Identifica si tienes en realidad un “quisquilloso” en casa.

 

Es importante identificar cómo es el crecimiento típico de un niño y su relación con la comida; sin embargo, existen señales para identificar a un niño que es “picky eater” o quisquilloso:

 

1. Emocionales. El niño se perturba o llora seguido alrededor de la comida o se siente mal cada vez que come.

 

2. Físicas. Notas deficiencias nutricionales y un niño rompe su propia curva de crecimiento, sin importar en qué percentil está; OJO si el niño lo rompe es una alerta roja. Los niños empiezan a tener poca energía.

 

3. Sociales. El niño no puede ir a casa de compañeros a comer, debido a que hay un aislamiento por limitaciones en el menú; los compañeros lo molestan por su forma de comer y hay mucha atención por parte de los adultos, maestros o familiares.

 

¿Debes dejar que coma poco?, ¿acaso le tienes que seguir insistiendo para que coma?

 

Seguramente cuando tu hijo no quiere comer, te desesperas, angustias y preocupas, por lo que adornas la comida para hacerla más atractiva e intentas hacer “circo, maroma y teatro” para que coma, sin embargo, tal vez deberías respetar más la decisión de tu hijo.

 

No, no es broma. Realmente los bebés y los niños tienen la capacidad de balancear sus requerimientos nutricionales en el transcurso del día por sí mismos.

 

“Cuando un niño tiene hambre, llora y pide de comer; cuando un niño se siente saciado inmediatamente deja de comer”. Es algo natural. Entonces aquí viene la pregunta: ¿por qué se deja a un lado ésta capacidad?

 

Gina Salame asegura que todos nacemos con la capacidad de balance nutricional, de regularnos, PERO los ADULTOS SON QUIENES VAN DESCONECTANDO ESTA CAPACIDAD DE AUTORREGULACIÓN a través de reglas que se imponen o patrones que hacen que se DESCONECTEN DE SUS PROPIAS SENSACIONES CORPORALES.

 

La nutrióloga asegura que presionar a los niños para que coman resulta en mucha ansiedad y pasa justamente lo contrario a lo que quieres: los niños dejan de comer. Regañarlos o forzarlos, así como las tácticas positivas como alabarlos por comer o darles premios, también son considerados errores.

 

Responsabilidad de hijos y padres

¿Cómo hacer que los "picky eaters" coman? Una buena idea es a través del responsive feeding, es decir, los niños deben ser atendidos a través de un equipo multidisciplinario, donde debe haber una buena comunicación entre un pediatra, un nutriólogo, un psicólogo, un fisiterapeuta y un especialista en terapia del lenguaje.

 

Por ejemplo, el rol de la nutrióloga es pedirle a los papás que hagan un diario de la alimentación donde apunten todo lo que el niño comió y así la especialista puede analizar si existe una deficiencia nutricional significativa, para que a la par se trabaje con el niño. Si es necesario se puede suplementar mientras se trabaja en la variedad y en lo que se consigue una alimentación adecuada para el niño.

 

El papel de los padres, además de atenderlo adecuadamente, es respetar su decisión, para que mantengan su responsabilidad de identificar cuánto van comer y mantener esa conexión con las sensaciones de hambre y saciedad y fomentar la autorregulación.

 

En tanto, la responsabilidad de los papás es ofrecer alimentos que le gusten al niño y cuidar que cada plato que coma tenga proteínas, vegetales, frutas, carbohidratos y grasas buenas. Y dejarles a su alcance aquellos que ha dejado de comer, para que en algún momento, ellos solos lo agarren y coman nuevamente. Es decir, se trata de combinar los alimentos aceptados con los no aceptados. Asimismo, deben crear estructuras o rutinas de alimentación.

 

De esta manera no sólo le muestras respeto y dejas de estresar a tu hijo al forzarlo a comer, sino que le envías el mensaje de que CONFÍAS EN ÉL, sin descuidar su salud -pues estás atendiendo no sólo su salud emocional, sino también la física al atenderlo con el equipo multidisciplinario- y entonces notarás que se desarrolla un ambiente ameno y placentero durante la hora de la comida, como debería ser.

 

Fuente: Entrevista con Gina Salame, nutrióloga clínica especialista en mantener una relación sana con la comida y el cuerpo.

Sitio: Bocaditos de amor

IG. @ginasalame

FB. GinaSalameNutri

Consuelo Hernandez
Última actualización: Mar, 10/30/2018 - 11:27
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