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Las Barbies, ¿dolor de cabeza o infinidad de posibilidades?

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Foto: Pinterest
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Suele pasar que nosotras mismas jugábamos con Barbies de pequeñas, pero el día que le regalan a nuestras hijas una, quisieras hacer desaparecer a la muñeca. Al menos a mí me sucedió. Pero, hablemos un poco de historia.

 

La muñeca Barbie tiene su origen en la caricatura de una atrevida y curvilínea chica creada en la Alemania de la postguerra, ella era Bild Lilli, publicada en el diario Bild Zeitung. La caricatura tuvo tanto éxito que en 1953 la compañía alemana de juguetes Hausser decidió comercializarla para venderla principalmente a hombres y después a niñas, quienes disfrutaban de cambiarle la ropa.

 

Lilli era un personaje que desde sus historias en el diario mostraba la imagen de una mujer que trabajaba como secretaria y vivía a la “caza” de hombres ricos. Ya desde ahí, podemos comprender mejor el contexto. Durante la segunda mitad de los años 50 Mattel compra los derechos de Lilli y la relanza en 1959 con el nombre Barbie.

 

Con el paso de los años, Barbie ha tenido modificaciones en su cuerpo, peinado y vestuario adaptándose a cada época, pero siempre, manteniendo esa imagen de una chica de piel blanca y rubia, con un cuerpo muy fit y siempre “a la moda”.

 

En 1965 Mattel lanzó a la primera amiga de origen afroamericano de Barbie, Christie y así fueron naciendo más amigas de diferentes etnias. Sin embargo, la imagen de Barbie no cambió del todo. Siguió retratando a un modelo idealizado del aspecto femenino. No por nada, Mattel ha recibido numerosas demandas alrededor del mundo por ocasionar problemas de salud y psicológicos en sus principales consumidoras, las niñas. 

 

Digamos que a manera de reivindicación o perdón, Barbie es actualmente la figura femenina con más profesiones y oficios en todo el mundo, exactamente 135; además de la serie Dolls of The World, que viste muñecas con los trajes típicos de numerosos países. Su mensaje es claro: las mujeres somos capaces de dedicarnos a cualquier profesión. Gracias, Mattel, hasta ahí vamos bien.

 

Ahora, ¿qué pasa con ese aspecto tan deslumbrante que lucen Barbie y sus amigas siempre? Desde sus primeras ediciones, la premisa siempre fue la de una chica bien vestida y maquillada e interesada en compras y moda, incluso sus comerciales transmitidos por televisión iban de eso. Hoy, derivado de la cantidad de polémica que ha causado la marca, el mensaje no es tan descarado.

 

Pero su raíz y mensaje oculto realmente no han cambiado. Y es que, para una niña no es tan fácil desmenuzar esa información. A lo que sea que se dedique o cualquiera que pueda ser su origen étnico dentro del imaginario del juego con muñecas Barbie entre niñas, la idealización siempre está presente: una mujer de aspecto impecable. La realidad no es así. La realidad es que las mujeres no podemos lucir siempre bien arregladas, ni debemos hacerlo si no queremos.

 

La realidad es que tener una amplia gama de posibilidades en el guardarropa no es viable para todas. Tener siquiera una profesión, desafortunadamente no es algo tangible para muchas mujeres en el mundo. El cuerpo sin “lonjitas” o marcas en la piel, no existe. Y para rematar, inculcar la idea de que siendo mujer, tu pareja debe ser un hombre forzosamente, como lo es Ken de Barbie, es algo hasta irrespetuoso e intrusivo.

 

Al final, es decisión de cada familia la ideología que profesa, pero detengámonos un momento a pensar antes de comprar por comprar. No imponer es una forma respeto.

 

Ximena Méndez

Jue, 10/17/2019 - 08:47
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