Soy una papá que llora ¿y qué?

Soy una papá que llora ¿y qué?

Papás

No sé por qué, pero desde que nacieron los gemelos me he convertido en un manojo de sensibilidad y emociones. 


Hay estudios que se han hecho en papás y mamás, y al parecer nosotros también pasamos por cambios hormonales y fisiológicos cuando nos convertimos en papás (además de poder engordar por los antojos de comida que nos pueden dar, nuestro cerebro también cambia).

 papa

Por una u otra razón, soy una persona más sensible desde que nacieron los gordos. 
Obviamente me dio una emoción indescriptible cuando mi esposa me dijo que estábamos embarazados y lloré, también se me llenaron las lágrimas en el quirófano cuando estaban llegando a este mundo, y he tenido otros episodios emocionales en este año y medio con los gemelos. Pero también sin ellos. Con programas de tele, artículos que leo o podcasts. 
Creo que he llorado más y me he aguantado más lágrimas siendo papá que en toda mi vida.
 
Por ejemplo, cuando mi esposa y yo vemos Master Chef Junior y sacan a un niño de la competencia, quiero llorar con él o ella y el pecho se me llena de sentimiento. Quiero meterme a la pantalla, abrazarlo/a y decirle que todo va a estar bien, que siga cocinando y que lo haga con pasión si eso es lo que realmente quiere. No soy psicólogo ni mucho menos, pero creo es porque puedo ver a mis hijos en esa situación, sentir lo que ellos sentirían y se me medio parte el corazón. Y está bien. Llorar es de hombres también. A nosotros también se nos rompe el corazón y no debemos de sentir pena o vergüenza por eso.
 
La sociedad y nosotros mismos, esperamos de nosotros ser fuertes y guardar nuestras emociones, no mostrarlas en público. Y siendo latinos un poco más. Las cosas y tiempos han cambiado (ya sueno como un abuelo), y hemos aceptado que llorar no es malo, que no nos hace menos hombres. Al revés, a veces un hombre de verdad es el que llora. 


​¿Pero por qué sí lloramos cuando nuestro equipo de fútbol o selección nacional no gana el campeonato o avanza en el mundial pero no lo hacemos con y por nuestros hijos? Cuando nuestro equipo pierde sí nos ponemos a berrear y hasta nos abrazamos en consuelo, pero lo vemos mal cuando mostramos nuestras emociones con nuestros hijos, con momentos emotivos en películas o cuando Gordon Ramsey le dice a una niña de 8 años que la cocción de su pastel de hojaldre es lo peor que ha probado… pero la niña hizo su mejor esfuerzo chef! No le hable así, tiene 8 añitos!!! Maldito! (perdón, perdón, me dejé llevar).
 
Lloremos cuando queramos llorar, cuando lo sintamos. A veces es algo que no podemos controlar y no pasa nada. Si quieres sacar una sola lágrima nada más y decirle a tu esposa que se te metió una basurita en el ojo, adelante, pero no creo que haya que esconder nuestros sentimientos, y menos con nuestras esposas e hijos. Y si crees que llorar te hace menos hombre, vete después de sacar unas lágrimas a un bar deportivo, a tomar cervezas en tarro frío y gritarle a la televisión.

Por Carlos Wollenstein para Naran Xadul
Carlos es papá primerizo de gemelos, niña y niño, suertudo él.
Productor de profesión y bloguero entre cambios de pañal.
Egresado como comunicólogo y publicista de la Universidad de Texas en Austin.
Mexicano de corazón pero viviendo en el extranjero,
aprendiendo día a día el arte de ser papá.
Sigue sus aventuras en su blog:
https://historiasdeunpapa.com/

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Última actualización: Vie, 02/09/2018 - 14:13