Niños malcriados. 3 claves para evitarlo

Niños malcriados. 3 claves para evitarlo

Consejos

Los niños de ahora.
Nuestros niños sobreestimulados, llenos de juguetes, que no se conforman con nada, que no se divierten con nada y a los que no les damos la oportunidad de aburrirse, quienes muchas veces no desarrollarán  resiliencia y con el correr de los años comenzarán a experimentar un sinsentido de la vida. 
Los estamos condenando, aunque sea de manera inconsciente, a la desesperanza de los millennials.

 niña

foto;Instagram/banordtoys

Pareciera que a los padres actuales nos da pánico que nuestros hijos se aburran. es como si los quisiéramos dopar, porque si se aburre se quejan, si se quejan probablemente lloren, griten o demanden atención y estamos tan ocupados que mejor tratamos de apaciguar su ímpetu con estímulos que los entretengan (juguetes, Ipod) y de paso los vecinos no creerán que somos malos padres.

Lo que no tenemos en cuenta es que frente a estas actitudes los niños podrían sentirse ignorados, afectando su autoestima y debilitando el vínculo con nosotros,  


¿Qué podemos hacer los papás para cortar este ciclo?  Debemos trabajar en  fomentar la resiliencia, la empatía, la gratitud y la amabilidad en nuestros hijos para que los niños puedan aprender a ser felices diariamente en las pequeñas cosas y no llenar sus vidas con la pseudo felicidad del poseer.

Estas son las 3 claves que pueden ayudarnos a lograrlo:


1. Practicar la Gratitud y los Actos aleatorios de Bondad diariamente:
 Una investigación comprobó que las personas amables experimentan más felicidad y tienen más recuerdos felices. Intenta  realizar  con tus hijos todos los días algún gesto amable o bondadoso con alguien al azar. Algunos ejemplos: sostenerle las bolsas del super a una persona mientras abre el auto, llevarle comida a alguien en situación de calle, ceder el lugar en la fila a una persona que parezca muy apurada. Para facilitar y fomentar la amabilidad en los niños no hay nada mejor ni más efectivo que Predicar con el Ejemplo.

2. Deja de correr:

Deja de presionarnos por ser padres “pulpos”, prioriza actividades y deja de tratar de hacer tantas cosas por día. Es necesario enfocarnos en lo que realmente importa y es crucial: crear y mantener un vínculo con nuestros hijos, sobre todo en la primera infancia y el principio de la adolescencia. Es más importante una hora de juegos en el parque con papá/mamá que una hora en la clase de fútbol mientras papá/mamá hace magia todo.
Según un estudio publicado por la Academia Americana de Pediatríael tiempo con los padres es un factor significativo en la salud y el desarrollo de los niños.


3. Deja de darles tantos Juguetes (Y menos horas en la pantalla):
Para que nuestros hijos construyan o reconstruyan el significado de felicidad, alejándose de la idea de que “poseer” es “ser feliz”, debemos  dejar de comprarles tantos juguetes.  ¿No les has pasado de regalarle algo al niño y que a los diez minutos quiera otro juguete nuevo?. Poseer no nos hace felices, nos da placer, y este se evapora muy fácilmente cuando pasa la novedad. Los peques no necesitan muchos juguetes ya que, pero no darles demasiados juguetes no significa dejar de jugar, por el contrario, las criaturas deben jugar imaginativamente y para ello basta y sobra con los juguetes que tienen o con objetos, lo importante es dejarlos liberar su imaginación.

Por Ana Acosta Rodriguez, @mamaminimalista para Naran Xadul
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Última actualización: Mar, 02/06/2018 - 13:54