Confesiones desesperadas de una mamá con un hijo en los terribles 2 años

Confesiones desesperadas de una mamá con un hijo en los terribles 2 años

Vida de mamá

​Parece título de película de suspenso, pero no lo es… es la realidad. Honestamente no tengo ni idea de cómo se hace, ni en qué momento mi pequeño pasó de aceptar todo a interrogar y rechazar lo que no le parece.
 
No estamos pasando por un buen momento con este muchacho que está cerca de cumplir dos años, o como le dicen algunos: los terribles dos. Acá lo ves en esta foto, con su paso apurado, chupete en su lugar y mirándome de reojo, mientras intenta huir de mi mano. 

 bebe

Creo que tardé 40 minutos desde que le puse el pañal hasta que por fin pudimos salir de casa. Acostarlo en la cama para cambiarlo es la primera batalla que libramos en el día… La primera de muchas. Pegar correctamente las tiras del pañal mientras él se mueve como leoncito enjaulado no es tarea sencilla.
 
Ponerle la ropa, segunda batalla. Él quiere vestirse sólo pero apenas puede embocar la pierna correcta adentro del pantalón y el tiempo corre. No quiero llegar tarde a su escuela y tengo mil cosas pendientes. ¿Qué tengo que hacer?  ¿Esperar sentada y llegar tarde a todos lados, o sacar a relucir mi versión más autoritaria y hacerlo yo misma?
 
Si me inclino por la segunda opción se desata la Tercera Guerra Mundial. Lo sé porque ya lo intenté. Él se tira al piso, patea, llora sin control y se retuerce. Cuando por fin puedo alzarlo, mis brazos están más cansados que cuando termino mi clase de AeroLoca,l y me siento transpirada como cuando salgo de Zumba.
 
Todavía no tiene dos, pero ya empieza a saber qué está bien y qué no. Son las 9:27, en tres minutos tengo que dejarlo en su escuela. Todavía falta ponerse la mochila, esperar el ascensor y caminar una cuadra hasta llegar. Todo eso lo tiene que hacer solo, si no quiero que me declare la Guerra Civil.
 
Por el amor de Dios. No sólo la piel y el corazón se estiran con esto de la maternidad. También se estira la paciencia, como chicle. Necesito un chicle con gusto a paciencia, para no perder mi norte cada vez que mi toddler me pone a prueba.  ¿Quién inventó esto de los Terribles dos años? Me cae pésimo.

 
Déspota, dictador, testarudo, egocéntrico y exagerado. Todo es "yo" y "no", y eso que todavía no ha cumplido formalmente los dos años. Me da pánico lo que se avecina, más pánico que los alemanes en el Mundial.
 
Quizá, como en el fútbol, tenga que desarrollar tácticas y estrategias; actuar con rapidez por momentos y mantener la calma por otros; esquivar a mi pequeño rival cuando haga falta; hacer jueguito con la paciencia, y aprender a respirar para poder seguir corriendo.
 
En este partido, cuando llega el entretiempo saltamos del odio al amor y  me propone hacer las paces. Entonces su mirada es mucho más amable, tierno y hasta se anima a acariciarme;
​Pero después empieza el segundo tiempo, y todo vuelve a empezar. No tengo idea cómo tener un niño de dos sin morir en el intento; aunque supongo que así, intentando y teniendo siempre un chicle de paciencia a mano.
 

Por Mechi Manrique de Life in pics blog para Naran Xadul
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@lifeinpics_blog

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Última actualización: Lun, 02/05/2018 - 16:53